La villa de Broto es la capital natural del valle del mismo nombre y uno de los pueblos con más historia del entorno del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Las primeras referencias documentadas de Broto datan del año 1076.
Durante siglos, Broto fue el centro de poder del valle gracias al Conzello de Broto, una institución medieval que funcionaba como un auténtico gobierno local.
El Conzello de Broto: un parlamento medieval que se encargaba de tomar las decisiones que afectaban a todos los pueblos del Valle.
Su origen se remonta al siglo XIII y llegó a tener gran autonomía bajo la protección de la monarquía aragonesa. Hoy en día, aunque sigue existiendo, sus funciones son mucho más limitadas. Las reuniones se celebraban en la Torre de la cárcel. Un lugar para visitar en la población
Broto se organiza a ambos lados del río Ara, uno de los últimos ríos vírgenes del Pirineo:
Ambos estaban unidos antiguamente por un puente medieval, (aun con partes visibles y visitables) destruido durante la Guerra Civil Española. Hoy los conecta un puente moderno.
Uno de los rincones más bonitos del pueblo es la Plaza de las Herrerías, también conocida como Plaza de los Porches.
Muy cerca del centro se encuentra la impresionante Cascada de Sorrosal, junto a un antiguo puente de origen románico (actualmente cerrado al paso), que conecta con el camino hacia Oto. Este entorno combina naturaleza y patrimonio, siendo uno de los lugares más emblemáticos de Broto.
La iglesia de San Pedro: fortaleza y templo construida en 1578, es uno de los edificios más destacados del valle. De estilo gótico-renacentista, llama la atención por su aspecto defensivo:
En su portada destacan las arquivoltas y pequeñas figuras esculpidas, entre ellas una inscripción histórica: “S. IOAN”, testimonio del aragonés antiguo.
Antes de la actual iglesia, existía un templo románico del siglo XI, hoy conocido como la ermita de la Piedad.
Broto combina su pasado histórico con una vida ligada al turismo de naturaleza. Pasear por sus calles es entender cómo vivían —y cómo siguen viviendo— los pueblos del Pirineo.
La ruta a la Cascada de la Cola de Caballo es la excursión más famosa del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y una de las mejores rutas de senderismo del Pirineo.
Se trata de un recorrido ideal para hacer por libre, bien señalizado y sin pérdida, que recorre el impresionante Valle de Ordesa siguiendo el río Arazas.
Desde la Pradera de Ordesa, de donde partiremos el camino en su primera parte discurre entre hayas abetos y boj, acompañados por el sonido constante del agua. En aproximadamente 2 horas llegaremos a las impresionantes cascadas del estrecho y la cueva. en lo alto de estas cascadas nos adentraremos en el Bosque de las Hayas, un frondoso bosque de haya. Saldremos del bosque y nos encontraremos con las Gradas de Soaso, una sucesión de cascadas que convierten este tramo en uno de los más bonitos del Pirineo.
Superadas las Gradas el paisaje se abre y nos encontramos ante el l circo glaciar de Soaso, dominado por las paredes del Monte Perdido. Al fondo aparece la icónica Cola de Caballo, una elegante cascada que marca el final de esta ruta imprescindible en Ordesa.
Datos técnicos de la ruta Cola de Caballo
Consejos para la ruta en Ordesa
Para disfrutar al máximo de la ruta Cola de Caballo por libre, ten en cuenta:
¿Por qué hacer la ruta Cola de Caballo?